Mantenimiento de placas solares: qué revisar y cuándo pedir ayuda
Limpiar más no siempre produce más: qué revisa de verdad el mantenimiento de unas placas solares, qué puede hacer el usuario y qué anula la garantía.

El mantenimiento de unas placas solares se parece poco a lo que casi todo el mundo imagina. Lo que se ve —el cristal sucio— es la parte que menos producción cuesta: el pliego de condiciones técnicas del IDAE para instalaciones fotovoltaicas conectadas a red estima las pérdidas medias anuales por polvo en un 3 %. Lo que no se ve —una conexión que se calienta, un aislamiento que baja, una protección que dejó de actuar— es donde está el dinero y donde está el riesgo.
La respuesta corta a «cada cuánto» también es distinta a la de una caldera o una bomba de calor. En una vivienda unifamiliar no hay inspección periódica obligatoria de la instalación fotovoltaica, pero sí hay un programa de mantenimiento de referencia, instrucciones de fabricante que condicionan la garantía y una monitorización que avisa antes que la vista.
Este artículo separa cuatro cosas: qué obliga la normativa, qué entra en una revisión, qué puede hacer el usuario sin romper nada ni ponerse en riesgo, y qué señales piden llamar sin esperar. No sustituye al manual de tus equipos ni al criterio del instalador que conoce tu cubierta.
Qué obliga la normativa: en una vivienda no hay inspección periódica
Conviene decirlo pronto porque circula lo contrario. El Reglamento electrotécnico para baja tensión y sus instrucciones técnicas complementarias resuelve el asunto en la ITC-BT-05. Su apartado 4.2 dice: «Serán objeto de inspecciones periódicas, cada 5 años, todas las instalaciones eléctricas en baja tensión que precisaron inspección inicial, según el punto 4.1 anterior, y cada 10 años, las comunes de edificios de viviendas de potencia total instalada superior a 100 kW».
Y la lista del punto 4.1 —las que sí precisan inspección inicial— es cerrada: instalaciones industriales que precisen proyecto con potencia instalada superior a 100 kW, locales de pública concurrencia, locales con riesgo de incendio o explosión de clase I, locales mojados de más de 25 kW, piscinas de más de 10 kW, quirófanos y salas de intervención, alumbrado exterior de más de 5 kW e instalaciones de recarga de vehículo eléctrico que requieran proyecto.
Una instalación fotovoltaica de autoconsumo sobre una vivienda unifamiliar no está en esa lista. No hay, por tanto, una inspección obligatoria por Organismo de Control cada cinco años. El caso de la comunidad de propietarios es el que puede cambiar, y por la vía de los 10 años cuando la potencia total instalada del edificio supera los 100 kW.
Que no haya inspección no significa que no haya nada que comprobar. La ITC-BT-40 impone a esa misma instalación unos deberes que no se revisan solos: «Todas las instalaciones de generación interconectadas a la red de distribución en baja tensión deben disponer de dispositivos que limiten la inyección de corriente continua y la generación de sobretensiones, así como impedir el funcionamiento en isla de dicha red de distribución». Esas tres funciones viven dentro del inversor y su cuadro de protecciones. Si dejan de actuar, nada en tu casa te lo va a decir: la instalación seguirá produciendo.
Es justo el contrario del caso de la aerotermia, donde el RITE sí fija un mínimo legal y obliga a empresa mantenedora habilitada; lo detallamos en mantenimiento de aerotermia. En fotovoltaica doméstica, el control queda en manos del titular.
El programa que sí existe: una visita anual
El documento de referencia pública en España es el pliego de condiciones técnicas del IDAE citado arriba, elaborado por su Departamento de Energía Solar con CENSOLAR. No es un reglamento de obligado cumplimiento general —su apartado 1.1 lo acota a las instalaciones «que se realicen en el ámbito de actuación del IDAE»—, pero es el programa de mantenimiento más citado del sector y el que usan como base la mayoría de contratos serios.
Su apartado 8.2.6 fija la periodicidad y el contenido: «El mantenimiento preventivo de la instalación incluirá, al menos, una visita (anual para el caso de instalaciones de potencia de hasta 100 kWp y semestral para el resto) en la que se realizarán las siguientes actividades»:
- «Comprobación de las protecciones eléctricas.»
- «Comprobación del estado de los módulos: comprobación de la situación respecto al proyecto original y verificación del estado de las conexiones.»
- «Comprobación del estado del inversor: funcionamiento, lámparas de señalizaciones, alarmas, etc.»
- «Comprobación del estado mecánico de cables y terminales (incluyendo cables de tomas de tierra y reapriete de bornas), pletinas, transformadores, ventiladores/extractores, uniones, reaprietes, limpieza.»
Obsérvese qué no aparece en esa lista: sacar brillo al cristal. Lo que aparece es reapriete de bornas, estado de las conexiones y protecciones. La limpieza figura al final del cuarto punto, y referida al conjunto.
El pliego añade tres exigencias que conviene reclamar. El apartado 8.2.5: «El mantenimiento debe realizarse por personal técnico cualificado bajo la responsabilidad de la empresa instaladora». El 8.2.7: «Realización de un informe técnico de cada una de las visitas, en el que se refleje el estado de las instalaciones y las incidencias acaecidas». Y el 8.2.8: un libro de mantenimiento con las operaciones realizadas y la identificación del personal. Una visita sin informe escrito no deja rastro de nada.
Limpiar más no significa producir más
Aquí están los números que cambian la conversación. En el anexo I del mismo pliego del IDAE, la tabla III asigna a las pérdidas de potencia por polvo sobre los módulos un valor estimado de media anual del 3 %. Y la observación que acompaña a ese valor es la más útil de todo el documento: «Las pérdidas por polvo en un día determinado pueden ser del 0 % al día siguiente de un día de lluvia y llegar al 8 % cuando los módulos se "ven muy sucios". Estas pérdidas dependen de la inclinación de los módulos, cercanías a carreteras, etc.»
Es decir: el techo del problema, en el peor día y con los módulos visiblemente sucios, es un 8 %; la media anual es un 3 %; y una lluvia normal lo devuelve a cero. Por eso REC explica que sus paneles se fabrican para que, «si se instalan con suficiente inclinación, una cantidad de precipitaciones normal y regular los limpien de forma natural», y fija un criterio simple en lugar de un calendario: «se recomienda limpiar los paneles cuando pueda verse suciedad en la superficie del cristal».
Hay dos matices que sí importan y que el polvo uniforme no tiene.
El primero es la suciedad localizada. El manual de operación y mantenimiento de módulos fotovoltaicos de LONGi lo resume: «la obstrucción de polvo, excrementos de aves, el hielo y la nieve, reducirán la potencia de salida y la obstrucción parcial puede incluso causar puntos calientes». Una mancha opaca sobre unas pocas células no resta un 3 %: obliga a esas células a disipar en lugar de producir. El propio IDAE señala dónde se acumula con más efecto: «Una causa importante de pérdidas ocurre cuando los módulos FV que tienen marco tienen células solares muy próximas al marco situado en la parte inferior del módulo. Otras veces son las estructuras soporte que sobresalen de los módulos y actúan como retenes del polvo».
El segundo es la nieve, y va en sentido contrario al instinto. REC recuerda que «dado que las nevadas suelen producirse en épocas del año en las que la irradiación es menor, la limpieza de la nieve acumulada en los paneles no es esencial para obtener el máximo rendimiento». En la Sierra de Madrid, subir a un tejado helado para recuperar la producción de un día de diciembre es un mal negocio en todos los sentidos.
Si limpias tú: lo que el fabricante permite y lo que anula la garantía
Empecemos por la advertencia que abre la guía de REC, porque condiciona todo lo demás: «Unos paneles dañados pueden suponer un riesgo de descarga letal debido a las corrientes de fuga. El riesgo de descarga es mayor cuando los paneles están mojados». Por eso el primer paso no es mojar nada, sino mirar: «Antes de la limpieza, inspeccione a fondo los paneles para detectar posibles grietas, daños y conexiones sueltas». LONGi es igual de tajante: «Para evitar el riesgo de descarga eléctrica, no limpie módulos fotovoltaicos con cristales rotos o cables expuestos».
Con eso comprobado, estas son las reglas de los propios fabricantes.
- Solo en frío y a primera hora. REC: «La limpieza del panel solo debe llevarse a cabo antes de que alcance la temperatura de trabajo, es decir, a primera hora de la mañana, y debe limpiarse únicamente con agua a temperatura ambiente para evitar un choque térmico». Los paneles se calientan «normalmente hasta unos 20 °C por encima de las condiciones ambientales», y el agua fría sobre un panel caliente puede agrietar el vidrio. LONGi pone la cifra exacta: «La diferencia de temperatura entre el agua y el módulo no puede superar los 10 °C», y «no limpie el módulo cuando la temperatura ambiente sea inferior a 5 °C para evitar la congelación y el agrietamiento del cristal».
- Nada de hidrolimpiadora. Es el error más caro y está escrito en la garantía: «No está permitido el uso de limpiadores de presión o vapor ni de mangueras de alta presión, cuchillos, hojas o esponjas metálicas en los paneles REC. Si lo hace, la garantía quedará invalidada». LONGi admite agua a presión con un límite: «la presión del agua sobre la superficie del módulo no deberá superar los 0,7 MPa». Una manguera de jardín con la presión doméstica de la red está muy por debajo de eso; una máquina de presión, muy por encima.
- Agua y poco más. REC considera ideal el agua desionizada y admite agua de lluvia o del grifo, con «una esponja suave, un paño de microfibra o un cepillo suave no abrasivo» montados si hace falta en una pértiga de extensión, y descarta el detergente ácido o alcalino. LONGi advierte del efecto contrario al buscado con aguas duras: los minerales «se depositarán en la superficie del vidrio después de un uso prolongado […] lo que puede reducir aún más la generación de energía del módulo».
- No mojar lo que no es cristal. LONGi: «Durante la limpieza de los módulos fotovoltaicos, no salpique agua sobre los cables. Asegúrese de que los conectores estén limpios y secos para evitar descargas eléctricas y riesgos de incendio».
- No pisar los paneles nunca. REC: «En ningún momento se ponga de pie, camine, se apoye o aplique presión sobre los paneles, ya que esto puede provocar daños visibles y no visibles en el panel». Un panel soporta su carga certificada repartida por toda la superficie; un pie la concentra en unos centímetros.
Y el límite real de todo lo anterior: si para llegar al panel hay que subirse a la cubierta, esto ya no es una tarea de usuario. Para quien lo hace profesionalmente es un trabajo temporal en altura, con el régimen que fija el Real Decreto 2177/2004, cuyo apartado 4.1.1 obliga a elegir los equipos más apropiados «teniendo en cuenta, en particular, que deberá darse prioridad a las medidas de protección colectiva frente a las medidas de protección individual y que la elección no podrá subordinarse a criterios económicos». Traducido a una vivienda: lo que se alcance con una pértiga desde una superficie segura, adelante; lo que exija pisar el tejado, se contrata. Ahorrarse una visita no compensa una caída, y el 3 % de media anual que está en juego tampoco lo justifica.
Lo que sí conviene mirar cada mes: la producción
La monitorización es el mantenimiento más barato que existe y no exige subir a ningún sitio. La comparación útil no es con el mes anterior —la producción cae sola de junio a diciembre— sino con el mismo mes del año anterior. Una caída del 20 % en septiembre respecto al septiembre pasado, con el mismo tiempo y sin sombras nuevas, es un dato, no una impresión.
Si tu instalación es reciente y nunca ha llegado a lo previsto, el problema puede no ser de mantenimiento sino de dimensionado o de sombras: en cuántas placas solares necesita una vivienda explicamos qué se compara para distinguirlo.
Los avisos del inversor son el segundo indicador, y hay uno que no admite espera. Las instrucciones de funcionamiento del SMA Sunny Boy explican que los eventos 3501, 3601 o 3701 con el led rojo encendido apuntan a un fallo a tierra: «El aislamiento eléctrico de la planta fotovoltaica a tierra está defectuoso o es insuficiente». Y advierten de lo que eso significa: «En caso de fallo a tierra los componentes de la planta pueden estar bajo tensión. El contacto con componentes conductores de tensión o cables puede causar la muerte o lesiones mortales por descarga eléctrica». Un fallo de aislamiento suele ser humedad entrando por un conector o una caja de conexión, y suele aparecer y desaparecer con la lluvia. Que se borre solo no lo convierte en resuelto.
El inversor es el equipo con mantenimiento real
Los módulos no tienen partes móviles y su mantenimiento es sobre todo vigilancia. El inversor sí: es electrónica de potencia trabajando muchas horas y disipando calor, y es el componente que con más probabilidad habrá que sustituir antes que los paneles.
Su cuidado básico es sorprendentemente simple. SMA lo resume en dos líneas: «Limpie el producto y todos los componentes del producto únicamente con un paño humedecido con agua limpia» y «asegúrese de que el producto no tenga polvo, hojas ni ningún otro tipo de suciedad». Fronius, en el manual del Primo GEN24, insiste en lo mismo desde el otro lado: «No cubrir las ranuras de ventilación, ni siquiera parcialmente. Asegurarse de que el aire ambiente pueda fluir en todo momento libremente por los canales de ventilación del inversor».
Ese punto parece cosmético y no lo es. Un inversor con el disipador tapado por polvo, arrinconado en un cuarto sin ventilación o con cajas apiladas delante se protege limitando potencia en las horas de más sol, que son exactamente las horas que te interesan. El síntoma es una curva de producción con la cima achatada al mediodía en verano.
Lo que no es tarea de usuario: abrir el equipo, tocar el seccionador de continua con la instalación en carga o manipular conectores. La parte de corriente continua de una instalación fotovoltaica tiene tensión siempre que haya luz, aunque el inversor esté apagado y el interruptor general de la vivienda bajado.
La producción baja poco a poco: degradación o avería
Los módulos pierden potencia con los años, y eso está cuantificado en su garantía, no es una estimación. La ficha técnica del LONGi Hi-MO X6 LR5-54HTH declara 15 años de garantía de producto y 25 de garantía de rendimiento, con una degradación de potencia inferior al 1,5 % el primer año y del 0,40 % anual del año 2 al 25, hasta quedar en el 88,90 % de la potencia inicial al final del periodo.
Esa curva es la vara de medir. A los cinco años, la pérdida esperada de un módulo así ronda el 3 %. Si tu instalación ha perdido un 15 % en tres años, no es degradación: es una cadena parada, un módulo con punto caliente, una sombra nueva que ha crecido o un inversor limitando.
Y conviene distinguir dos garantías que no son la misma. El pliego del IDAE fija en su apartado 8.3.2.1 que «el suministrador garantizará la instalación durante un período mínimo de 3 años, para todos los materiales utilizados y el procedimiento empleado en su montaje. Para los módulos fotovoltaicos, la garantía mínima será de 10 años». La del fabricante cubre el producto; la del instalador cubre el montaje. Cuando falla una estructura, una fijación o una entrada de agua, la segunda es la que responde, y es la que suele ser más corta. Qué entra y qué no en esa parte del contrato es una de las cosas que conviene mirar antes de firmar, como detallamos en el precio de las placas solares en Madrid.
Señales de alerta: cuándo llamar sin esperar a la revisión
- El inversor marca un fallo de aislamiento o de tierra, aunque se borre solo. Es el aviso que más riesgo acumula y el que más veces se ignora por intermitente.
- La producción del mes cae respecto al mismo mes del año anterior sin causa a la vista: ni sombras nuevas, ni meteorología distinta, ni cambios en la instalación.
- Una cadena produce claramente menos que la otra en una instalación con dos orientaciones que antes iban parejas.
- El inversor se para y se reconecta varias veces al día. Puede ser sobretensión de la red, y tiene solución, pero no es normal que pase inadvertido durante meses.
- Ruido, olor a quemado o decoloración alrededor de un conector, una caja de conexiones o el propio inversor. Aquí no hay diagnóstico a distancia: se desconecta y se llama.
- Manchas opacas persistentes sobre las células —excrementos, resina, hojas pegadas— que la lluvia no se lleva. Son las candidatas a punto caliente.
- Cristal agrietado, marco deformado o lámina posterior arañada tras granizo o viento fuerte. LONGi marca la inspección visual del marco, el cristal y la fijación de cables como revisión mensual en emplazamientos expuestos.
- Tornillería o grapas visiblemente flojas, o un panel desalineado respecto a los demás. La estructura es lo que sostiene todo lo demás.
- Humedades o goteras en el interior bajo la zona de la instalación. Un anclaje mal sellado no se manifiesta el primer año, sino al cuarto.
Qué debe revisar un profesional en una instalación fotovoltaica
- Protecciones eléctricas: diferencial, magnetotérmicos, protección contra sobretensiones y las funciones de anti-isla y limitación de inyección de continua que exige la ITC-BT-40.
- Reapriete de bornas y estado de terminales, incluidos los cables de puesta a tierra, tal como lista el pliego del IDAE.
- Conectores de continua: estado, estanquidad y ausencia de mezcla de marcas distintas, que es una causa clásica de calentamiento.
- Medida de resistencia de aislamiento de las cadenas, y no solo lectura de la alarma del inversor.
- Termografía o comparación de curvas por cadena para localizar puntos calientes y módulos degradados.
- Estructura y fijaciones: apriete, corrosión, dilataciones y, sobre todo, el estado de los sellados de los anclajes a la cubierta.
- Inversor: disipadores libres, ventilación del emplazamiento, histórico de alarmas, parámetros de configuración y firmware.
- Contraste de la producción real con la prevista, mes a mes y frente al mismo mes del año anterior.
- Informe técnico escrito y anotación en el libro de mantenimiento, con las incidencias encontradas y las pendientes.
- Revisión de sombras nuevas: vegetación crecida, una chimenea añadida, una obra en la parcela de al lado.
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Conclusión
El mantenimiento de unas placas solares cabe en tres ideas. La primera: no hay inspección obligatoria en una vivienda, pero sí un programa de referencia, y son una visita anual y un informe escrito, no una manguera. La segunda: el polvo cuesta un 3 % de media anual y una lluvia lo resuelve, mientras que una conexión floja, un aislamiento bajo o una protección que dejó de actuar no avisan y no se arreglan solos. La tercera: lo que el fabricante prohíbe —presión, vapor, agua fría sobre panel caliente, pisar los módulos— no es una recomendación, es la condición de la garantía.
Al usuario le quedan tres tareas, y ninguna exige subir a un tejado: mirar la producción una vez al mes contra el mismo mes del año anterior, no dejar que nada tape la ventilación del inversor y no ignorar un aviso porque se borre solo. Una instalación fotovoltaica rara vez se para de golpe; casi siempre produce un poco menos durante meses antes de que alguien lo mire.
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Fuentes técnicas consultadas
- Instalaciones de energía solar fotovoltaica. Pliego de condiciones técnicas de instalaciones conectadas a red — IDAE, revisión de julio de 2011: ámbito de aplicación del pliego (1.1), contrato de mantenimiento preventivo y correctivo de al menos tres años (8.1.1), personal técnico cualificado bajo responsabilidad de la empresa instaladora (8.2.5), visita anual hasta 100 kWp y semestral por encima, con las cuatro actividades mínimas (8.2.6), informe técnico de cada visita (8.2.7), libro de mantenimiento (8.2.8) y plazos mínimos de garantía de 3 años para materiales y montaje y 10 años para los módulos (8.3.2.1). En su anexo I, tabla III, valor estimado de las pérdidas medias anuales por polvo del 3 % y observación (3) sobre el rango del 0 % al 8 % y la acumulación en el marco inferior. Documento elaborado por el Departamento de Energía Solar del IDAE y CENSOLAR.
- Reglamento electrotécnico para baja tensión e ITC — BOE, código electrónico consolidado: relación cerrada de instalaciones sujetas a inspección inicial (ITC-BT-05, apartado 4.1) e inspecciones periódicas cada 5 años solo para esas instalaciones y cada 10 años para las comunes de edificios de viviendas de más de 100 kW (ITC-BT-05, apartado 4.2); obligación de que toda instalación de generación interconectada en baja tensión disponga de dispositivos que limiten la inyección de corriente continua y las sobretensiones e impidan el funcionamiento en isla (ITC-BT-40, apartado 4.3).
- Real Decreto 2177/2004, sobre trabajos temporales en altura — BOE: prioridad de las medidas de protección colectiva sobre las individuales y prohibición de subordinar esa elección a criterios económicos (anexo II, apartado 4.1.1, del Real Decreto 1215/1997 en la redacción dada por esta norma).
- Guía rápida de limpieza de paneles solares — REC Group: riesgo de descarga por corrientes de fuga en paneles dañados y mayor riesgo con los paneles mojados, inspección previa a la limpieza, limpieza solo con el panel frío y a primera hora con agua a temperatura ambiente, sobrecalentamiento habitual de unos 20 °C sobre la temperatura ambiente, prohibición de limpiadores de presión y vapor con pérdida de garantía, prohibición de pisar o apoyarse en los paneles, criterio de limpiar cuando la suciedad es visible, autolimpieza por lluvia con inclinación suficiente y carácter no esencial de retirar la nieve.
- Manual de operación y mantenimiento de módulos fotovoltaicos — LONGi, versión ES V2.0: efecto de la obstrucción parcial sobre la potencia de salida y aparición de puntos calientes, diferencia máxima de 10 °C entre el agua y el módulo, prohibición de limpiar por debajo de 5 °C de temperatura ambiente, límite de 0,7 MPa de presión sobre la superficie del módulo, depósitos minerales de las aguas duras y su efecto sobre la transmitancia, prohibición de salpicar agua sobre cables y conectores, prohibición de limpiar módulos con cristal roto o cables expuestos, prohibición de pisar los módulos y frecuencias de inspección visual mensual en emplazamientos expuestos.
- Ficha técnica del módulo LONGi Hi-MO X6 LR5-54HTH 420~440M: 15 años de garantía de producto, 25 años de garantía de rendimiento, degradación de potencia inferior al 1,5 % el primer año, 0,40 % anual del año 2 al 25 y 88,90 % de potencia garantizada al final del periodo.
- Instrucciones de funcionamiento del Sunny Boy 1.5 / 2.0 / 2.5 — SMA Solar Technology, SBxx-1VL-40-BE-es-19: limpieza del inversor únicamente con un paño humedecido con agua limpia y ausencia de polvo, hojas y suciedad; números de evento 3501, 3601 y 3701 como indicio de fallo a tierra por aislamiento defectuoso o insuficiente, y advertencia de peligro de muerte por descarga eléctrica al tocar componentes bajo tensión en ese supuesto.
- Manual de instrucciones del Fronius Primo GEN24 3-6 kW — Fronius International: prohibición de cubrir las ranuras de ventilación, ni siquiera parcialmente, y obligación de garantizar el flujo libre del aire ambiente por los canales de ventilación del inversor.
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