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GeotermiaPor el equipo de Maclima Soluciones Energéticas

Geotermia o aerotermia: diferencias para elegir un sistema de climatización

Geotermia o aerotermia: de dónde saca el calor cada una, qué obra y permisos exige la captación enterrada y con qué datos se decide.

Maqueta en sección de una vivienda de dos plantas con el terreno abierto en capas: en el cuarto técnico se ven un acumulador cilíndrico, una unidad mural y un colector, y de ellos bajan tuberías iluminadas hasta varias sondas verticales en forma de U enterradas bajo la casa

La diferencia entre geotermia y aerotermia no está en el tipo de calefacción que dan, sino en de dónde sacan el calor: el terreno en un caso, el aire exterior en el otro. Las dos son bombas de calor, las dos pueden cubrir calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, y las dos entregan agua a los mismos emisores.

Lo que cambia está antes de la máquina. Una necesita perforaciones o zanjas, un proyecto firmado por un director facultativo y terreno donde ejecutarlo. La otra necesita un sitio donde colocar una unidad exterior y resolver cómo se comporta los días más fríos del año.

Por eso la comparación no se resuelve mirando qué tecnología rinde más sobre el papel, sino cuál de las dos es ejecutable en tu vivienda y con qué consecuencias.

Las dos son bombas de calor: lo que cambia es el foco

Ambas tecnologías hacen lo mismo: trasladar energía térmica de un foco exterior al circuito de agua de la vivienda. La aerotermia toma ese calor del aire; la geotermia lo toma del terreno.

La guía del IDAE sobre la bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios describe la característica diferencial de la bomba de calor geotérmica como «la utilización del terreno del entorno de la instalación como fuente de calor, en modo calefacción, o como sumidero de calor, en modo refrigeración».

Ese intercambio con el terreno puede hacerse de dos formas. En circuito abierto se capta agua de un acuífero, se intercambia calor y se devuelve a su origen. En circuito cerrado circula un fluido caloportador —agua o agua con anticongelante— dentro de una tubería enterrada, sin extraer nada del subsuelo. La guía técnica del IDAE de diseño de sistemas de intercambio geotérmico de circuito cerrado señala que los cerrados son «los sistemas más empleados», y es el caso habitual en vivienda.

La parte visible de la instalación se parece bastante en los dos casos: una máquina, un acumulador de agua caliente, un colector y los emisores. La parte que no se ve es la que separa un proyecto del otro.

El terreno es estable; el aire no

Esta es la diferencia de fondo y la que explica casi todas las demás. La misma guía técnica del IDAE explica que la temperatura de la tierra por debajo de unos 10 metros «se mantiene constante y se aproxima a la temperatura media anual del aire ambiente en esa determinada zona».

Con más detalle: hasta unos 10-12 metros la temperatura del terreno la determinan el sol y el intercambio con la atmósfera; por debajo, y hasta unos 60-80 metros, existe una zona neutra en la que se mantiene prácticamente constante. Solo a partir de ahí aparece un gradiente geotérmico claro, que el IDAE estima entre 15 y 30 °C por kilómetro y que considera relevante «únicamente en sistemas verticales cuya profundidad excediese los 100 m».

La guía del IDAE de 2023 lo ilustra con un ejemplo concreto en Valencia:

~19 °C

Terreno a partir de 5 m, estable todo el año

>35 °C

Aire exterior en verano, en momentos de gran consumo

≤10 °C

Aire exterior en invierno, en momentos de gran consumo

El dato que importa no es el número, que cambia con la zona, sino la forma de la curva: el foco de la geotermia es casi plano y el de la aerotermia se mueve justo cuando más se le pide. En verano el aire está más caliente precisamente cuando hay que refrigerar; en invierno está más frío precisamente cuando hay que calentar.

Por qué las dos fichas técnicas no se comparan directamente

Es el error más frecuente al decidir: poner dos catálogos uno al lado del otro y comparar el número grande. No miden lo mismo.

En geotermia la potencia se referencia como B0/W35, donde «B» es brine (la salmuera del circuito de captación) y «W» es el agua de impulsión. El Reglamento de Ecodiseño fija para el cálculo de eficiencia energética de estos equipos una temperatura de 0 °C de entrada a la bomba de calor y −3 °C de salida. En aerotermia la referencia es la temperatura del aire exterior, que es otra cosa y cambia a lo largo del día y del año.

Con los datos técnicos que recoge el IDAE, una bomba de calor geotérmica de compresor fijo entrega, con la captación a 0 °C, 7,20 kW produciendo agua a 35 °C, 6,20 kW a 45 °C y 5,20 kW a 55 °C. El mismo equipo, el mismo terreno: lo que cambia la potencia es la temperatura de agua que se le pide. Esa penalización existe también en aerotermia, y es la razón por la que el emisor pesa tanto en la decisión. Si todavía no está resuelto, conviene leer antes qué implica elegir entre suelo radiante o fancoils y cómo se calcula la potencia que necesita una vivienda.

Hay además una diferencia de comportamiento que el IDAE describe con claridad: en la geotermia la potencia varía de modo lineal y casi paralelo, solo por la temperatura de retorno de la captación, de manera que «en el caso de bombas de calor geotérmicas no hay, por tanto, dependencia de las condiciones exteriores, ni en contra, ni a favor». En aerotermia, en cambio, la curva no es lineal: está afectada por los desescarches, que ya vienen considerados en ella.

En cuanto al ahorro, la guía técnica del IDAE de 2012 cifraba el de la bomba de calor geotérmica entre el 40 % y el 60 % de la energía primaria utilizada en climatización, «según el sistema con el que se compare». Es un rango, depende de contra qué se mida y no sustituye al cálculo de un proyecto concreto.

Lo que la geotermia exige y la aerotermia no

Aquí es donde la comparación deja de ser técnica y se vuelve ejecutable o no ejecutable.

Captación: perforar o excavar

El intercambiador enterrado puede ser horizontal o vertical. Según el IDAE, los sistemas horizontales se emplean «para instalaciones de baja potencia (viviendas) con grandes superficies disponibles», mientras que los verticales permiten grandes instalaciones «con una perfecta integración en la edificación y sin hipotecar grandes superficies de terreno». Existe también la configuración «Slinky», una variante horizontal en bucles para instalar la mayor longitud de tubería con la menor excavación posible.

En captación vertical el IDAE recomienda que la distancia entre perforaciones no sea menor de 6 metros, para evitar interferencias térmicas entre sondas. Eso convierte el número de sondeos en una restricción de parcela, no solo de presupuesto.

Conocer el terreno antes de dimensionar

La conductividad térmica del terreno se puede estimar por tablas, medir en laboratorio o determinar con un test de respuesta térmica (TRT). El IDAE lo describe como «el más fiable y el único recomendado para instalaciones medianas o grandes». En una vivienda unifamiliar puede bastar la estimación; cuanto mayor es la instalación, más caro sale equivocarse.

Permisos: esto es seguridad minera

Es la parte que más sorprende a quien llega desde la aerotermia. La Ley 22/1973 de Minas incluye los recursos geotérmicos entre los de la sección D. Y el Reglamento General de Normas Básicas de Seguridad Minera, aprobado por el Real Decreto 863/1985, se aplica a los sondeos y a los recursos geotérmicos siempre que se requieran técnicas mineras.

En la práctica eso se traduce en un trámite propio. La Comunidad de Madrid tiene un procedimiento específico, la aprobación de proyecto de perforaciones geotérmicas de muy baja entalpía desde el punto de vista de seguridad minera, dirigido a quienes ejecutan las perforaciones. Entre su documentación figuran el proyecto de sondeos conforme al Real Decreto 863/1985, el nombramiento de un director facultativo con su aceptación firmada, y el informe del órgano ambiental o el dictamen favorable de evaluación de impacto ambiental cuando resulte obligatorio.

Conviene comprobar el trámite vigente en la comunidad autónoma donde esté la vivienda antes de dar fechas: no es un cambio de aparato, es una obra con su propio calendario administrativo.

Lo que la aerotermia exige y la geotermia no

La aerotermia se ahorra el subsuelo, pero paga en superficie.

  • Una unidad exterior con sitio. Necesita ubicación con aire libre, separaciones respecto a cerramientos, soporte o bancada, desagüe de condensados y acceso para mantenimiento.
  • Ruido y vecindad. Es un equipo con ventilador y compresor funcionando al aire libre, con lo que eso implica en patios, medianeras y comunidades.
  • Desescarche. Con frío y humedad el evaporador acumula hielo y el equipo invierte ciclo para deshacerlo. Es normal y está previsto, pero consume y recorta potencia justo en las horas más frías.
  • Temperatura exterior de proyecto. El equipo debe dar la potencia necesaria el día más desfavorable del emplazamiento, un asunto que cambia bastante con la altitud, como ocurre con los chalets de la Sierra de Madrid.

La geotermia evita todo eso. Las bombas de calor agua-agua que se usan en estas instalaciones son, según el IDAE, equipos compactos concebidos para instalaciones de interior, que integran los módulos hidráulicos de captación y circulación en un solo módulo. No hay unidad exterior, no hay desescarche y no hay ruido en fachada.

Si lo que estás comparando es sustituir una caldera, también es útil ver cómo se plantea esa misma decisión frente al gas en nuestra guía sobre aerotermia o gas natural, porque gran parte del análisis de emisores y demanda es común.

El terreno tampoco es una fuente inagotable

Conviene decirlo porque se vende poco: la zona de terreno afectada por el intercambio no se comporta realmente como un foco de calor inagotable. El propio funcionamiento de la bomba de calor, advierte el IDAE, «puede acabar alterando la temperatura del propio terreno, modificando la capacidad de transmisión de calor en el intercambiador enterrado y, consecuentemente, afectando con el paso del tiempo al rendimiento del sistema».

Las medidas de diseño que el IDAE propone para evitarlo son tres:

  1. Promover un funcionamiento dual, calefacción y refrigeración, que permite regenerar el terreno devolviéndole en verano la energía extraída en invierno.
  2. Controlar la existencia de acuíferos.
  3. Proyectar una distribución adecuada y una distancia suficiente entre captaciones para que no haya afecciones entre ellas.

La consecuencia práctica es importante al elegir: una vivienda que solo vaya a calefactar extrae del terreno todos los inviernos sin devolver nada en verano. La geotermia sigue siendo viable, pero el diseño de la captación tiene que contarlo desde el principio.

Mantenimiento: no es el mismo trabajo

La guía técnica del IDAE es explícita: las instalaciones de bomba de calor geotérmica «precisan de menor mantenimiento que las instalaciones convencionales, ya que la parte enterrada no necesita ningún tipo de mantenimiento y la bomba de calor agua-agua necesita de menor mantenimiento que una bomba de calor aire-agua».

Eso no significa cero mantenimiento. La sala de máquinas sigue teniendo circuladores, vasos de expansión, valvulería, acumulación y regulación, y las instalaciones térmicas de los edificios están sujetas al Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios. Lo que cambia es dónde está el trabajo: en aerotermia una parte vive a la intemperie, como detallamos en la guía de mantenimiento de aerotermia; en geotermia la parte enterrada queda fuera del plan de revisiones, pero es también la que no se puede rehacer sin volver a abrir el terreno.

Qué debe revisar un profesional antes de decidir

  1. Demanda térmica de la vivienda y temperatura exterior de proyecto del emplazamiento.
  2. Emisores existentes o previstos y temperatura de agua que necesitan en cada estancia.
  3. Reparto real entre calefacción, refrigeración y agua caliente a lo largo del año, que condiciona el balance térmico del terreno.
  4. Parcela disponible, accesos para maquinaria de perforación y servicios enterrados existentes.
  5. Características del terreno y, según el tamaño, necesidad de test de respuesta térmica.
  6. Trámite de seguridad minera aplicable y plazos reales en la comunidad autónoma correspondiente.
  7. Ubicación viable para una unidad exterior si se valora aerotermia, con ruido, condensados y separaciones.
  8. Potencia eléctrica disponible y cuadro existente.
  9. Espacio interior para el equipo, la acumulación y la hidráulica en ambos casos.
  10. Inversión completa, mantenimiento previsto y vida útil de cada alternativa, calculadas con los mismos servicios y el mismo nivel de confort.

Cuándo suele encajar cada opción

La geotermia gana interés cuando

  • hay parcela, acceso para perforar y un proyecto que admite obra;
  • se van a usar calefacción y refrigeración, lo que ayuda a regenerar el terreno;
  • no existe una ubicación aceptable para una unidad exterior, por estética, ruido o normativa;
  • el emplazamiento tiene inviernos duros y se quiere un foco térmico que no se degrade con el frío;
  • se busca una instalación de larga vida con la parte enterrada fuera del mantenimiento.

La aerotermia suele ser la opción razonable cuando

  • no hay parcela, o la hay pero no admite perforaciones ni zanjas;
  • la obra debe ser mínima o el plazo es corto;
  • la vivienda ya está construida y se sustituye un generador existente;
  • existe un sitio adecuado para la unidad exterior sin conflicto de ruido;
  • se prefiere concentrar la inversión en emisores, aislamiento o fotovoltaica antes que en la captación.

Ninguna de las dos listas decide por sí sola. Son filtros de viabilidad: sirven para descartar rápido, no para firmar un proyecto.

Estudiamos cuál de las dos encaja en tu vivienda

En Maclima trabajamos las dos tecnologías y la comparación la hacemos sobre la vivienda real, no sobre el catálogo. Revisamos demanda, emisores, parcela, uso anual y condicionantes de obra antes de recomendar, y puedes ver los equipos disponibles en nuestro catálogo de geotermia y en las soluciones de aerotermia.

Solicita una consultoría gratuita de geotermia y cuéntanos qué vivienda tienes, de qué terreno dispones y qué servicios quieres cubrir durante todo el año.

Conclusión

La geotermia parte de un foco térmico estable y la aerotermia de uno que varía justo cuando más se le exige. Esa es la ventaja real de la primera y está documentada. A cambio, la geotermia exige parcela, perforación, proyecto de seguridad minera con director facultativo y un diseño que cuide el balance térmico del terreno a lo largo de los años.

La aerotermia renuncia a ese foco estable y gana en sencillez de ejecución: ni sondeos, ni trámite minero, ni obra enterrada.

Decidir entre las dos consiste en comprobar qué restricciones tiene tu vivienda, qué vas a pedirle al sistema en invierno y en verano, y cuál de los dos proyectos puede ejecutarse de verdad. Compararlas por el COP de un catálogo es comparar dos números que no están medidos en las mismas condiciones.

Fuentes técnicas consultadas

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